lunes, 4 de mayo de 2015

Clase 05: viernes 24/04/2026

Revolución Francesa


La revolución francesa fue un proceso social y político que tuvo lugar entre 1789 y 1799 en Francia y que, con el tiempo, se extendió a otros países. Entre sus principales consecuencias, aparece el derrocamiento del rey Luis XVI, lo que supuso el fin del Antiguo Régimen (un sistema donde el poder recaía en una única persona y donde no existía la movilidad social).
Es importante dar a conocer que existen varias causas que fueron las que motivaron que se pusiera en marcha la citada Revolución Francesa. En concreto, entre las mismas se encuentran el que en ese momento existiera una burguesía que había ido ganando poder económico y demandaba también un papel a nivel político, que la monarquía fuera una institución cerrada y rígida, que existiera una importante crisis económica, que las clases populares estuvieran muy descontentas con la situación y que se hubieran ido extendiendo nuevas ideas llamadas ilustradas.
En este último sentido, hay que subrayar que las mismas se enmarcaban dentro del movimiento conocido como Ilustración que básicamente se sustentaba en tres valores e ideas principales: la libertad, la razón y la igualdad. Entre los personajes más relevantes que abogaron y defendieron aquella se encuentran Rousseau, Montesquieu, Voltaire o Diderot.
Con la abolición de la monarquía francesa, se proclamó la Primera República. El periodo revolucionario tuvo contradicciones internas y divisiones entre sus mismos impulsores, hasta que, en 1799, Napoleón Bonaparte concretó un golpe de estado, dando por finalizada la revolución y sus medidas.
La revolución francesa supuso el final del absolutismo y el surgimiento de la burguesía (pequeños capitalistas) como clase social dominante. El poder dejó de ser hereditario o divino, sino que, en teoría, cualquier persona podía ser elegida para acceder al gobierno.
Muchos fueron los episodios que se desarrollaron dentro de la Revolución Francesa, no obstante, entre todos ellos hay uno que pasó a ser el símbolo y el culmen de la misma. Nos estamos refiriendo a la conocida Toma de la Bastilla, que tuvo lugar el 14 de julio de 1789.
Un acto aquel que consistió en el asalto de dicha fortaleza y prisión por parte de la ciudadanía francesa. Con él no sólo se consiguió liberar a algunos encarcelados sino también defender a los representantes populares y, sobre todo, acabar con un símbolo del absolutismo monárquico. Y es que la Bastilla se había convertido además en el mayor peligro para el pueblo pues el rey había ordenado que los cañones de aquella apuntaran a los barrios obreros.

Cabe destacar que, en 1789, la Asamblea Nacional Constituyente de Francia publicó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y estableció el principio de libertad, igualdad y fraternidad como base del sistema.



Revolución Industrial

La Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial es el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, que se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Estados Unidos, y que concluyó entre 1820 y 1840. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad, que vio el paso desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada.


División Internacional del Trabajo.

Los países industrializados impulsaron la incorporación al mercado mundial de regiones productoras de bienes primarios que, a su vez, recibieron capitales, tecnología y mano de obra para incrementar su producción.
Este sistema de organización de la producción y el comercio se conoce con el nombre de división internacional del trabajo. Los países industrializados se orientaban hacia el desarrollo tecnológico y la producción de productos manufacturados, y las economías periféricas, al mismo tiempo que se especializaban en la provisión de materias primas (especialmente de alimentos), constituían mercados capaces de absorber bienes elaborados, capitales y excedentes de población.



Hegemonía (Antonio Gramsci):

"La hegemonía es la capacidad que tiene una clase dirigente de ejercer una dirección moral y cultural, de imponer un vívido sistema de significados y de valores que para la mayoría de la sociedad es percibido como la cultura que todos compartimos".


Distinción entre hegemonía y dominación política
  • La hegemonía es un proceso inestable e incompleto.
  • La lucha por la hegemonía cultural es política. 
  • La Hegemonía es un proceso dinámico y contradictorio de apropiación de los significados impuestos por la cultura dominante, implica la re-significación y creación de nuevos significados por parte de las clases subalternas.
  • La dominación política implica el uso de la violencia.


Video visto en Clase



El Capital



El fetichismo de la mercancía, y su secreto

    A primera vista, parece como si las mercancías fuesen objetos evidentes y triviales. Pero, analizándolas, vemos, que son objetos muy intrincados, llenos de sutilezas metafísicas y de resabios teológicos. Considerada como valor de uso, la mercancía no encierra nada de misterioso, dando lo mismo que la contemplemos desde el punto de vista de un objeto apto para satisfacer necesidades del hombre o que enfoquemos esta propiedad suya como producto del trabajo humano. Es evidente que la actividad del hombre hace cambiar a las materias naturales de forma, para servirse de ellas. La forma de la madera, por ejemplo, cambia al convertirla en una mesa. No obstante, la mesa sigue siendo madera, sigue siendo un objeto físico vulgar y corriente. Pero en cuanto empieza a comportarse como mercancía, la mesa se convierte en un objeto físicamente metafísico. No sólo se incorpora sobre sus patas encima del suelo, sino que se pone de cabeza frente a todas las demás mercancías, y de su cabeza de madera empiezan a salir antojos mucho más peregrinos y extraños que si de pronto la mesa rompiese a bailar por su propio impulso.
     Como vemos, el carácter místico de la mercancía no brota de su valor de uso. Pero tampoco brota del contenido de sus determinaciones de valor. En primer lugar, porque por mucho que difieran los trabajos útiles o actividades productivas, es una verdad fisiológica incontrovertible que todas esas actividades son funciones del organismo humano y que cada una de ellas, cualesquiera que sean su contenido y su forma, representa un gasto esencial de cerebro humano, de nervios, músculos, sentidos, etc. En segundo lugar, por lo que se refiere a la magnitud de valor y a lo que sirve para determinarla, o sea, la duración en el tiempo de aquel gasto o la cantidad de trabajo invertido, es evidente que la cantidad se distingue incluso mediante los sentidos de la calidad del trabajo. El tiempo de trabajo necesario para producir sus medios de vida tuvo que interesar por fuerza al hombre en todas las épocas, aunque no le interesase por igual en las diversas fases de su evolución.
 Finalmente, tan pronto como los hombres trabajan los unos para los otros, de cualquier modo que lo hagan, su trabajo cobra una forma social.
¿De dónde procede, entonces, el carácter misterioso que presenta el producto del trabajo, tan pronto como reviste forma de mercancía? Procede, evidentemente, de esta misma forma. En las mercancías, la igualdad de los trabajos humanos asume la forma material de una objetivación igual de valor de los productos del trabajo, el grado en que se gaste la fuerza humana de trabajo, medido por el tiempo de su duración, reviste la forma de magnitud de valor de los productos del trabajo, y, finalmente, las relaciones entre unos y otros productores, relaciones en que se traduce la función social de sus trabajos, cobran la forma de una relación social entre los propios productos de su trabajo.
El carácter misterioso de la forma mercancía estriba, por tanto, pura y simplemente, en que proyecta ante los hombres el carácter social del trabajo de éstos como si fuese un carácter material de los propios productos de su trabajo, un don natural social de estos objetos y como si, por tanto, la relación social que media entre los productores y el trabajo colectivo de la sociedad fuese una relación social establecida entre los mismos objetos, al margen de sus productores. Este quid pro quo es lo que convierte a los productos de trabajo en mercancía, en objetos físicamente metafísicos o en objetos sociales. Es algo así como lo que sucede con la sensación luminosa de un objeto en el nervio visual, que parece como si no fuese una excitación subjetiva del nervio de la vista, sino la forma material de un objeto situado fuera del ojo. Y, sin embargo, en este caso hay realmente un objeto, la cosa exterior, que proyecta luz sobre otro objeto, sobre el ojo. Es una relación física entre objetos físicos. En cambio, la forma mercancía y la relación de valor de los productos del trabajo en que esa forma cobra cuerpo, no tiene absolutamente nada que ver con su carácter físico ni con las relaciones materiales que de este carácter se derivan. Lo que aquí reviste, a los ojos de los hombres, la forma fantasmagórica de una relación entre objetos materiales no es más que una relación social concreta establecida entre los mismos hombres. Por eso, si queremos encontrar una analogía a este fenómeno, tenemos que remontarnos a las regiones nebulosas del mundo de la religión, donde los productos de la mente humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente, y relacionados entre sí y
con los hombres. Así acontece en el mundo de las mercancías con los productos de la mano del hombre. A esto es a lo que yo llamo el fetichismo bajo el que se presentan los productos del trabajo tan pronto como se crean en forma de mercancías y que es inseparable, por consiguiente, de este modo de producción.

Carl Marx, El Capital, Tomo 1



Mercancía:
  • Valor de uso
  • Valor de cambio





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La Nuit De Varennes (extracto) - Ettore Scola 1982

EJERCITACIÓN 5
  1. Enumere y describa los distintos tipos de estados.
  2. Cuales son los principales valores de la Revolución Francesa.
  3. A que se llama "división internacional del trabajo".
  4. Desde el punto de vista de Marx, en su obra "El Capital", explique: ¿Qué es una mercancía? y ¿Cómo está conformada?.
  5. ¿Cómo se formó el capital originario de los grandes capitalistas?
  6. ¿Qué es el fetichismo de la mercancía?



IMPORTANTE: Examen parcial día 08/05/2026.

Para la próxima clase, revean los ejercicios de las cinco clases ya dictadas (incluyendo la de hoy). El examen consiste en completar una serie de preguntas. Este examen va a ser la primera nota de la cursada; es algo muy simple y basado en lo visto en clase.


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